Los juegos de mesa posibilitan el desarrollo de habilidades sociales, promueven diversión grupal e individual, desarrollan habilidades cognitivas, mejoran la concentración, enseñan a respetar reglas, fomentan el trabajo en equipo, ayudan a la tolerancia a la frustración y en la toma de decisiones. Todo un abanico de emociones que favorecen el crecimiento.