Ennio Morricone es considerado, con razón, el mejor compositor cinematográfico del mundo, una leyenda cuyo trabajo ha llegado mucho más allá de los paisajes desérticos calcinados de Almería (A Few Dollars More) y las aguas tumultuosas de las Cataratas del Iguazú (La Misión). Muy buscado por los cineastas de todo el mundo por su inigualable versatilidad y productividad, las innovadoras obras de sonido de Morricone y su gama verdaderamente exhaustiva de estilos musicales han complementado prácticamente todos los géneros cinematográficos imaginables que existen.
Sin embargo, no solo se ha limitado a la pantalla de plata, sino que ha creado algunas piezas notables para la radio y el teatro, junto con extensas incursiones en la música absoluta y aplicada. Cariñosamente llamado il maestro por sus compañeros, Morricone es solo eso: un maestro de su oficio, un verdadero virtuoso, que entrelaza sin esfuerzo estilos contrastantes para producir algunas de las músicas más sublimes de nuestros días.