En El Escorial, los chicos de los Talleres de Robótica están más que emocionados y trabajando con mucha paciencia.

No es fácil comprender el sistema y activar las teclas necesarias para lograr el procedimiento adecuado…aunque se nos vea «relajados», nuestras neuronas están muy activas!

Y tanto, que nos podemos dejar el abrigo y los gorros puestos.

¡Qué bien, chicos!